Paúl Miguel Ortega González BLOG
The OA

Bienvenidos a mi Blog.

En este espacio, les escribiré acerca de lo que más me place en esta vida y es el ¡buen comer! Les enseñare y también aprenderemos juntos de ricas recetas, acompañadas de claves que nos ayudaran a mejorar nuestras habilidades en la cocina.


The OA | Paúl Miguel Ortega González


    Menudo experimento el que han desarrollado Brit Marling y Zal Batmanglij. Como otro clarísimo ejemplo de serie que está más cómoda siendo película, se abre con un capítulo monótono, extrañamente plomizo, de difícil seguimiento para una premisa que de entrada nos deja bastante huérfanos en lo que a interés se refiere.

    No entendemos el pueblo al que ha vuelto Prairie Johnson después de 7 años, porque todo parece ser banal e indolente, reflejando el estado de ánimo de sus residentes. "Paciencia", podría decirse en esa hora inicial. Porque no es hasta los diez minutos finales del piloto, no por casualidad cuando por fin se revela el título de lo que estamos viendo, cuando empezamos a saber el por qué de todo lo anterior.

    'The OA', en su esencia, es un canto a la bondad, al espíritu de tolerancia y comunidad que habita en todo ser humano. Algo tan ajeno, y en el fondo tan olvidado en tiempos de relaciones impersonales e ignorancias asimiladas, que no es de extrañar que casi nos parezca normal. La primera hora de la serie nos ha mostrado todo eso, y no nos parece "nada", pero por si fuera poco Batmanglij ha logrado provocarnos sutilmente una incomodidad que tarda en desaparecer.

    Por eso, en cuanto Prairie empieza a confesar su historia, enseguida la escuchamos como los cinco reunidos con ella: se trata de un relato fascinante, que nos desvela que existe un orden superior de las cosas, alejado de todo lo que nos rodea. Estamos tan enganchados como los cinco oyentes, en el fondo igual de esperanzados que ellos porque queremos oír algo increíble, pero posible.


Prairie entonces cuenta su vida, repleta de abandonos y pérdidas, de enigmas con difícil resolución y misterios que algún día deberán encontrar su final.

Algunos conceptos mostrados requieren un cierto nivel de confianza para con el espectador, por surrealistas y a priori posiblemente ridículos, pero acaba por no importar porque ya formamos parte de la comunidad que escucha a la "reaparecida": un nini violento con falta de afecto, una cuarentona demasiado amargada con su trabajo, una transexual en busca de identidad, un estudiante presionado para alcanzar sus metas académicas... un grupo de marginados, de los de verdad, con dilemas reales sin innecesarios subrayados de lucha de clase o diferencias raciales, vacíos en sus anhelos y pobres en su voluntad.


.


Comparte esté post:

Regresar