Paúl Miguel Ortega González BLOG
‘The Crown’.

Bienvenidos a mi Blog.

En este espacio, les escribiré acerca de lo que más me place en esta vida y es el ¡buen comer! Les enseñare y también aprenderemos juntos de ricas recetas, acompañadas de claves que nos ayudaran a mejorar nuestras habilidades en la cocina.


‘The Crown’. | Paúl Miguel Ortega González


    Hay que tener en cuenta que hablamos de los primeros años de su reinado. Todo dependía de sus asesores y familiares. Está claro que la reina que vemos aquí está muy lejos de la actual, pero para ello está planeado hacer seis temporadas. Para mí, una de las mejores series del año. The Crown es una delicia de ver. Peter Morgan ya nos había mostrado en La Reina y Rush (y en menor medida en Frost/Nixon) que era un experto a la hora de contarnos biografías reales sin caer en el aburrimiento o el biopic de manual, así que no podíamos esperar menos de un proyecto tan lujoso como este. ¡Si encima ya se conocía al dedillo la biografía de Isabel II de Inglaterra.

    Maravillosa! Elegante! Exquisita! Una grandiosa serie, claro original de Netflix (gracias Netflix por nunca desilusionar). Creo que no cabe la menor duda que realizar una serie que relate la vida de la Reína Isabel sería la mejor idea. Bien merecido tiene su golden globe, y claro no sólo la estética de la misma fue hermosa, también se debe resaltar la escenografía, el guión y claro las grandiosas actuaciones.

    Pero hablar de las maravillas de Claire Foy y Matt Smith como Elizabeth de la casa Windsor y el Duque de Edimburgo sería quedarse a medias. O también lo sería comentar ese vestuario y esas localizaciones elegidas con un tacto que ni podemos calcular el dinero que Netflix ha gastado (se calcula que alrededor de 130 millones por los diez capítulos). Porque The Crown es algo más que una serie de televisión. Es un pequeño regalito a la monarquía británica.



    Ni más, ni menos. Y eso es lo que cuenta, a mayor mérito de los creadores de la serie y, por supuesto, de Isabel II. Al disminuir la tendencia al culto a la personalidad que se da incluso en las democracias actuales, la colocan en órbita como ejemplo de mandataria para una institución vigente y caduca al tiempo, caso de la propia monarquía. Nada que no lleve mácula resulta ya creíble en nuestra época. Para acometer una obra de arte de comunicación moderna como es The Crown, es preciso humanizar de manera radical lo que pretendes divinizar a toda costa.

.


Comparte esté post:

Regresar