Paúl Miguel Ortega González BLOG
Mindhunter

Bienvenidos a mi Blog.

En este espacio, les escribiré acerca de lo que más me place en esta vida y es el ¡buen comer! Les enseñare y también aprenderemos juntos de ricas recetas, acompañadas de claves que nos ayudaran a mejorar nuestras habilidades en la cocina.


Mindhunter | Paúl Miguel Ortega González


 

Ubicada en 1979, la historia de Mindhunter presenta a dos agentes del FBI, Holden (Jonathan Groff) y a Bill (Holt McCallany), que entrevistan a distintos asesinos seriales para analizar como funciona la mente de un homicida, qué lo motiva y de qué manera se podrían detectar a tiempo posibles comportamientos similares. La ficción producida por David Fincher y Charlize Theron y coordinada por el inglés Joe Penhall, se revela como una de las grandes sorpresas de 2017, y con la primera temporada disponible en Netflix.

 

Hay pocos directores más fiables que David Fincher. No firma los guiones de sus proyectos pero sí se notan sus preferencias. Adora los textos que te hacen partícipe de las tomas de decisiones de los personajes. Tienen puntos de apoyo muy claros y en este sentido se desarrollan casi de forma explicativa, sin dejar agujeros, tratando el relato como una exposición de los hechos y no como un rompecabezas.

 

La ficción de Penhall transcurre a finales de los setentas, unos diez años después del asesinato de Meredith Hunter, en el recital que los Rolling Stones brindaron Altamont (el punto concreto en el que Los ángeles del infierno marcaron a navajazos el final de ese período). La acción aquí se focaliza en un momento coyuntural en el estudio de las mentes criminales y cómo los agentes debieron luchar contra una institución desinteresada en entender qué lleva a un asesino a ser, justamente, un asesino. En una escena, Holden da una charla sobre Charles Manson a un grupo de policías. Manson fue uno de los delincuentes más brutales del siglo XX y un hijo no deseado del

llamado verano del amor, pero desde la óptica del protagonista, el homicida condensó las frustraciones de una infancia violenta en una serie de terribles delitos. En su exposición, pareciera humanizarlo e incluso plantea si su retorcida psique no es producto del mismo sistema carcelario (un debate que aún persiste en la sociedad), pero esas ideas repelen inmediatamente a los policías que no logran ver el verdadero objetivo del protagonista: descubrir al hombre detrás del asesino. O dicho de manera más simple y en palabras de Bill: “¿Cómo lidiamos con los locos si no sabemos cómo piensan?

La inteligencia siempre es un espectáculo. Aplicada a la ficción no necesita acción, músculos o tiros para fascinar al espectador. Fincher una vez mas aborda el tema de los asesinos en serie, esta vez los lleva al laboratorio, pero lo hace dotando a los protagonistas de una lucidez poco habitual en las pantallas. Prescinde de todo lo demás, incluido un final concluyente o una trama al uso, y le basta. A lo largo de la serie nos muestra dos tipos de razonamientos, uno muy cerebral y metódico frente al del protagonista mas intuitivo. También es muy interesante la revisión que hace de los años 70 sin caer en los tópicos. Los protagonistas no llevan pantalones de campana y se agradece. Quizás lo mejor que ha sacado Netflix hasta ahora con perdon de los fans de Stranger things. 

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